Capítulo 47
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
―¿Todavía no estoy muerta?
―Afortunadamente no, aunque se podría decir que estamos en el paraíso.
―¡Oh dios, claro que si! Y si esto es un sueño no quiero que me despierten nunca. ¡Ay!
Lorenzo le mordió la cintura con suavidad, dejando la marca le ve de los dientes en su piel de porcelana; Lía era una belleza, un paraíso en si misma, pero tenerla para él solo, desnuda y a su merced, era como sentirse el hombre más afortunado del mundo.
―¡Lorenzo, no me