Capítulo 25
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
―No puedo creer lo afortunado que eres, Lorenzo. Tú esposa es una completa lindura y además de ser casi una niña.
―Tengo veintitrés años ―se defendió Mía sin mirar a nadie en particular―. Tampoco es que soy una menor de edad o algo parecido. No es como si mi esposo fuera un pedófilo.
Las risas no se hicieron esperar en la mesa y es que para sorpresa de todos, Mía estaba resultando ser una anfitriona encantadora y muy elocuente, además de graciosa.
―Buen