—Si esperas que te dé un bocado de este sándwich, te vas a llevar una gran decepción, cariño. No lo voy a compartir contigo —dijo Jonah, y Katherine soltó una carcajada.
¡Ay! Esto era una de las cosas que iba a echar de menos de él. Su sentido del humor. Su alma libre, hermosa y cariñosa. Katherine sintió que las lágrimas le amenazaban con brotar, pero definitivamente no iba a llorar ahora... Y mucho menos delante de él.
—Oh, no te preocupes, papá —dijo—. Puedes quedártelo todo. Quizás incluso