CAPÍTULO TREINTA Y DOS
PUNTO DE VISTA DE ANABELLE
Me desperté al amanecer. Mi estómago se contrajo y me sentía débil. Entonces recordé que no había comido cuando regresé.
Estaba tan cansada que me desplomé sobre la cama apenas llegué. Y ahora mi estómago me dolía.
Me levanté para tomar un baño. Mientras el agua corría sobre mi piel, podía sentir la frescura que me brindaba.
La academia no nos había dicho en qué consistiría la prueba de hoy. Así que no tenía nada que estudiar, excepto esperar qu