Mundo de ficçãoIniciar sessãoNarra
Samara.-Se puede saber que estamos haciendo-susurré, agobiada.
Ambos hermanos me miraron mal y siguieron caminando en cuatro patas por el césped. Amón, Damon y yo, estábamos en el jardín de la mansión de Elijah, no preguntéis, yo tampoc







