Mundo de ficçãoIniciar sessãoNarra
Samara.Caminábamos sin rumbo alguno por la acera, nuestros brazos se rozaban a cada pequeño paso que dábamos, junto a nuestras frías manos. Admito que había mirado más de la cuenta a Amón mientras él se dedicaba a caminar pacíficamente. A veces envidiaba lo tranquilo que po







