Poco después, un acomodador se aproxima a nosotros para guiarnos hacia nuestros asientos, los cuales Julius decidió que debían ser a mitad de la sala, donde pudiéramos disfrutar de una buena vista, pero sin tener alzar nuestra vista para conseguirlo.
—No sabia que había otro lugar donde se pudiera disfrutar de buenas obras de teatro, ademas de la arena de Verona—menciona en voz baja antes de que comience la función.
—Ni yo—admito, entonces él me mira extrañado y yo únicamente sonrió en respu