POV de Zevara
Entonces me giré y enfrenté a la multitud. “Sí… este imbécil tiene razón. Mi madre es la puta de la Manada,” admití, con una voz más firme de lo que jamás había esperado. “Pero, ¿qué tiene eso que ver conmigo?”
Los alborotos y susurros resonaron por toda la arena. Unas cuantas chicas me miraban con expresión de asco, como si ellas fueran las sin pecado—the pura e inocente Selena. Los chicos no mostraban expresión alguna—solo curiosidad, lo que me hacía preguntarme si la frase ‘las