Mundo de ficçãoIniciar sessão—Así que suspendida otra vez —arguyó mi amiga Teresa con desdén.
Ambas nos encontrábamos acostadas en mi cama, con nuestras cabezas colgando por un lado de está, mientras veíamos hacia un punto neutro en la pared. Entrelacé mis dedos sobre mi abdomen y torcí una sonrisa.
—Sólo por lo que resta del día. Mañana podré regresar a clases.
Mordí mi labio inferior y cerré los ojos, recordando ese pequeño momento de vergüenza.







