Comparado con la última vez que lo vio en la Provincia del Lago, Darío se veía un tanto más delgado, pero conservaba cierta afabilidad que transmitía una sensación de seguridad.
—Abuelo, hermano Darío. —lo llamó Bella con cierta alegría.
—Hermana Bella, has vuelto. —respondió Darío con una cálida sonrisa.
Bella se acercó y se sentó junto a su abuelo. Luego le preguntó a Darío: —Hermano Darío, ¿has venido a la Ciudad del Mar a trabajar en M·Q?
—Darío vendrá a ayudarnos en M·Q por un año, y luego