Al final, parece que él lo asumió todo.
Pedro carraspeó y lo urgió: —Vamos, come, que se enfría.
Bella se sentó a la mesa. Ese plato de sopa olía bastante bien y tenía buen aspecto, pero no quería probarlo.
Temía que esa sopa pudiera estar realmente mala.
Bella tomó un poco con la cuchara y, bajo la mirada de Pedro, dudó en acercársela a la boca.
Antes de probarlo, al ver sus ojos, Bella dejó caer la cuchara de nuevo.
—Parece estar muy caliente, mejor empiezo con los huevos.
Al menos, los huevos