Parecía que Elena no se había equivocado, maldito Pedro, había estado aprovechándose de ella todo este tiempo.
Las dos veces que ella durmió en el sofá y luego en la cama, probablemente también habían sido obra suya.
El cuerpo y la mente del hombre parecían poder separarse. Aunque no tenía muchos sentimientos por ella, pues seguía interesado en su cuerpo.
Después de bañarse, hidratarse y comprobar que el agua caliente ya estaba templada, Bella tomó dos pastillas para bajar la fiebre y entró al d