La actitud de Pedro molestaba mucho a Bella.
Ella ni siquiera se molestó en discutir con él, simplemente enchufó el teléfono y marcó el número de recepción.
—Disculpe, ¿tienen alguna habitación disponible? Necesito una más.
¡Que Pedro se quedara con ésta y ella abriría otra para sí misma!
Pero la recepción le informó: —Lo siento, señora, pero el hotel está completo.
Bella, ya de por sí irritada por haber sido interrumpida en su siesta, se enfureció aún más al enterarse de que no había habitacion