Siguiendo la dirección que señalaba Elena, Bella pudo ver efectivamente la figura de Pedro.
Vestido con una camisa informal, alto y apuesto, con un porte distinguido, Pedro conversaba con el elegante y refinado doctor Julio. Parecían dos personajes salidos de un cómic, una imagen verdaderamente bella y cautivadora.
—Mi marido es tan guapo. —suspiró Elena.
Bella le dio un empujón. —Se te cae la baba.
—Ja, tú también miras a Pedro así.
Bella le dedicó una mirada de resignación.
El sonido de sus vo