Al escuchar esto, los ojos de Manuel brillaron de sorpresa. —Elena, ¿qué acabas de decir? ¡Repite eso!
Elena, con los ojos enrojecidos, le lanzó una mirada y, con más claridad, dijo: —Dije que te extraño mucho. Si no regresas pronto, ¡iré a buscarte ahora mismo!
—¿De verdad? ¡Entonces voy a reservarte un billete de avión! —exclamó Manuel, ansioso—. Prepara tus cosas, voy a enviar un coche a recogerte.
—¡Sí! —asintió Elena, sintiéndose inmensamente feliz.
Sin embargo, no se dio cuenta de que Juli