Bella no tuvo tiempo de pensar mucho, cuando la abuela Romero le tomó de la mano. —¡Mira, me he puesto a hablar tanto!
—Bella, ese muchacho Pedro, ya que te ha enviado esto, quédatelo, total, él nunca te ha regalado nada, así que considéralo una compensación para ti.
La atención de Bella se desvió. —No es necesario, abuela, en realidad él me ha regalado varias cosas, incluyendo algunas joyas.
Aunque ella misma las compró, al final las pagó con la tarjeta de Pedro, así que de alguna manera se pod