—Cuando la madre dijo esto, Julio supo que la situación era irremediable.
Efectivamente, Elena acompañó con una risa fría.
—Sí, tus condiciones son tan buenas que podrías incluso casarte con una princesa. Apúrate y transfiere el dinero a mi cuenta, firmemos el acuerdo y vayamos mañana por la mañana a tramitar el divorcio.
—Julio, ya has hecho suficiente escándalo.
También intervino Fausto. —Cuando te casaste apresuradamente, ni siquiera consultaste con nosotros. Ahora que las cosas han llegado a