—No te culpes, Bella —la Abuela Romero se dio cuenta de sus pensamientos—, Pedro me dijo que fue por su antojo de probar algo lo que le causó la gastroenteritis.
»El estómago de Pedro siempre ha sido delicado, esto no tiene nada que ver contigo.
La abuela, que sin duda ya había adivinado la razón, no la regañó, sino que la consoló.
Bella se sintió conmovida en ese momento.
Siempre había pensado que Pedro era un niño caprichoso con la comida, sin saber que su estómago era tan débil.
El hecho de q