Al ver la sonrisa de Bella, la primera reacción de Pedro no fue enojo.
Hacía mucho tiempo que no veía esa brillante sonrisa, aparte de las burlas frías y la risa triunfal de la última vez que ella lo había hecho pasar un mal rato.
Aunque Bella solo estaba fingiendo, Pedro tenía una sensación indescriptible.
Como si algo que solía ser común ahora fuera raro de ver.
Sentía cierta incomodidad en su interior.
—Tranquila, aunque no hayas tomado la tarjeta, sigue siendo tuya. —Bella dijo cuando Pedro