Carlos cogió perezosamente la taza de té, la olfateó, sorbió ligeramente y dijo: —Señorita Fernández, yo te menospreciaba antes, eres muy capaz.
Sabiendo que Carlos se refería al hecho de que ella había empleado su borrachera anoche para que la empresa Caza se hiciera famosa, Bella respondió con una sonrisa: —No pasa nada, es normal que un hijo de una familia antigua y bien conocida como tú menosprecie a los demás.
—Lo has dicho como si fueras una Cenicienta que ha sufrido mucho. —Carlos chascó