Un familiar aroma a perfume inundó los sentidos de Bella, y al alzar la mirada, se encontró con Pedro.
—¿Todo bien?
Preguntó él, con una mirada oscura y enigmática, aunque con un atisbo de preocupación en el tono.
Bella se irguió. —Sí, no pasa nada.
—Vaya, director Romero, qué coincidencia encontrarte por aquí —intervino Carlos, con un deje de malicia—. ¿También has venido a divertirte?
Pedro lanzó una gélida mirada a Carlos, que se encontraba a menos de medio metro de Bella, y acercó a la chica