54. Esclava
Miré mi reflejo en el espejo. Me aseguré de que mi cabello estuviera bien cuando entré en la habitación. No le gustaba cuando me veía como un desastre a menos que me convirtiera en uno. Agarré el vino y caminé hacia la mesa. Estaba sentado allí, comiendo la cena que cociné para él.
Después de que se hiciera eco de mi pequeño desliz de anoche todo había sido silencio.
Incluso había echado al personal con la excusa de darles unas vacaciones improvisadas.
No me atreví a mirarlo por mucho tiempo.