Mundo ficciónIniciar sesiónLo miro con el corazón a cien.
—¿Y qué quieres que haga?—pregunto.—Que le des amor con esa boquita insolente que tienes—se encoge de hombros.—Haz la llamada primero y luego veremos el amor—suelto sin poder evitar la preocupación en mi rostro.Él ya perdiendo la paciencia se levanta poco después, se lleva una mano a su pelo y me mira de mala manera.—Asi no hay quien folle con su puta






