La líder dejó escapar un suspiro tembloroso y de repente pensó en las muecas de dolor y angustia que había hecho su víctima. Esas mujeres siempre habían sido las que daban los puñetazos, sin preguntarse nunca por los sentimientos de los que recibían sus abusos.
Ahora lo sabían, al igual que ahora conocían el miedo y el arrepentimiento.
"Yo... no lo haré más...".
Darle siquiera una mirada de unos segundos hizo que Brendan tuviera arcadas. "Me parece que aún no han tenido suficiente".
Finalme