Cillian ardía de rabia al pensar en cómo lo habían sometido a la tortura y en la impotencia que sintió cuando Brendan lo inmovilizó en el suelo.
Poco después, les ordenó ferozmente a sus subordinados: "¡Denle una paliza! ¡Golpéenlo hasta matarlo!".
"Señor King...". Los pocos guardaespaldas se quedaron mirándose unos a otros. "¿De verdad vamos a darle una paliza? El señor King padre es...".
La expresión de Cillian se volvió fría y sus ojos de aspecto siniestro se llenaron de intención asesina