Deirdre recordaba. Los recordaba todos y ahora le devolvía cada uno de los insultos que él le había lanzado.
Brendan nunca, en su vida, se había sentido más escocido por el karma. Todas las m*erdas que había dicho en el pasado volvieron para apuñalarlo en el pecho, sacándole sangre.
Él abrió la boca. "Yo...".
No salió nada remotamente bueno. Al final, apretó las manos y terminó patéticamente: "Si eso es lo que piensas, que así sea".
Dar explicaciones dejó de tener sentido. Podía sentir un