Si Deirdre llegara a caer, moriría ahogada aunque sobreviviera a la caída.
Deirdre sintió un escalofrío en la espalda. Estiró la mano para agarrarse a las raíces vegetales que tenía al lado y comprobó que eran muy resistentes.
Tomó una respiración profunda, y se preparó física y mentalmente antes de agarrar la vegetación y desplazarse hacia la derecha por la pendiente, que era de casi 90 grados.
La fricción le provocó algunas heridas en las manos y también se hizo innumerables arañazos en