Sin embargo...
Un momento después, la mirada de Charlene se volvió penetrante y sus labios se curvaron en una mueca de deleite.
¿Seguiría siendo Deidre tan mordaz cuando se enterara de aquel asunto?
Charlene lo estaba esperando con impaciencia.
Deirdre no podía molestarse más en andarse con rodeos, así que dio media vuelta y se dirigió escaleras arriba al terminar la frase.
"Un momento, señorita McKinnon". Charlene sonrió ampliamente y dijo: "No tengas tanta prisa por irte. Hay algo más