Maeve respondió al segundo tono.
* Cuéntame, - dijo ella, sin preámbulos. Ningún *hola,* ningún *es tarde —* solo eso, directa y abierta, porque Maeve siempre había tenido ese don particular de mejor amiga de saber cuándo una llamada ya estaba atrasada antes de que llegara.
Así que Bianca se lo contó. Todo, o la mayor parte —el sábado, el almuerzo que había cocinado porque necesitaba hacer algo con la gratitud que no tenía a dónde más ir, la conversación que se había movido de cálida a tierna