La cena ya había comenzado cuando Bianca entró de nuevo en la casa, y la atmósfera la recibió como una pared que tenía que atravesar.
Luces cálidas. Cubiertos sonando. Risas bajas y artificiales.
A simple vista era una escena familiar normal, pero nada en esa casa se sentía normal para Bianca.
Se detuvo por un breve momento en la entrada del comedor, observándolo todo. Su padre estaba sentado en la cabecera como una autoridad silenciosa, su presencia pesada sin necesidad de decir una palabra. C