Mundo de ficçãoIniciar sessãoAmbos comenzaron a subir. Louise, de manera discreta le echaba un ojo a Elion por si necesitaba ayuda. Pero con suerte llegaron al segundo piso. —Está bien, gracias, supongo. Dámelos.
—¿Qué? —Exclamó incrédulo, entre risas. —¿Supones? —Louise rodó los ojos. —Sí, supongo. ¿Puedes darme los cuadernos?
—Puedo acompañarte hasta tu oficina y dejarlos ahí. No v







