Mundo de ficçãoIniciar sessãoCapítulo Dos
Se suponía que debía estar corriendo vueltas al campo. El entrenador lo había dejado claro cuando despidió al resto del equipo a las seis, diciéndome que me quedara hasta que las luces del campo se apagaran a las diez. Pero en lugar de dar vueltas, estaba apoyada contra el poste de la portería, con los brazos cruzados, mientras miraba las gradas vacías. A ver, no podía culparme. Estaba exhausta, sobre todo porq






