Estaba por comenzar la clase, mi reloj marcaba las diez con diez de la mañana. Continuaba sentado y recargando las manos sobre el escritorio; a esta hora solía estar leyendo o, en mi caso, escribiendo la contestación que por la noche no había podido enviar.
“Curiosa siempre has sido, no me lo tienes que decir, lo noté desde el momento en que comenzamos a platicar. Es decir, al día de hoy no encuentro otro motivo por el cual hayas creado un perfil en dicha aplicación —agregando información recie