Me desperté temprano esa mañana, sintiéndome decidida. Tenía una meta, y nada iba a detenerme. Hoy iba a ver a Sarah. Si alguien podía ayudarme a planear mi siguiente paso, era ella. Sarah siempre tenía ideas, y era la única persona en la que confiaba.
La llamé y le dije que teníamos que vernos. Aceptó y eligió un restaurante que a las dos nos gustaba. Me vestí bien y fui rápido hacia allá.
Cuando llegué al restaurante, Sarah ya estaba allí, comiendo su pollo con las dos manos. Sonreí y me sent