Aquellos dos días que habían planeado se convirtieron en tres, luego en cinco y ahora ya tenían dos semanas en aquel bello y tranquilo lugar. Se habían dado una escapada el fin de semana a un pueblo cercano a orillas de la costa, disfrutaron de cada pequeño detalle, desde las deliciosas comidas; hasta los recorridos por el pueblo y sus actividades.
Amanda estaba sentada en los escalones de la parte trasera de la casa, mientras observaba a Franco entrenar con los otros guardaespaldas sobre una l