Mundo ficciónIniciar sesiónLouisa
Mi cabeza latía como un tambor de guerra y mi cuerpo se sentía doblado sobre sí mismo, encogido, como si me hubieran metido en un espacio demasiado pequeño para un ser humano.
Abrí los ojos rápidamente, pero todo estaba oscuro. El aire estaba cargado con olor a aceite de motor y cuero.
Parpadeé, entrecerrando los ojos en la oscuridad total, intentando entender la extraña posición en la que me encontraba







