Honestamente, al encontrarme con la mirada de Patricio, me sentí un poco incómoda. Después de todo, aquella noche seguía fresca en mi memoria, y no habían pasado muchos días desde entonces. Estaba segura de que él también lo recordaría.
Aquella noche, mi comportamiento fue un completo desastre. En su mente, aún me veía en el río, y ahora aquí estaba, demostrando afecto a Hernán de una manera tan ostentosa. La ironía era innegable.
Bajo su mirada, sin darme cuenta, retiré mi mano del brazo de Her