Apoyé la cabeza en el hombro de Charles mientras mi corazón se ralentizaba y el aire regresaba a mis pulmones. El cuerpo todavía temblaba ligeramente.
Sentí su pecho moverse con el intenso latido de su corazón. Sonreí, sabiendo que mi “el cantante” sentía lo mismo que yo, el placer y el amor en cada toque mutuo.
- Te amo Carlos. - dije, sin moverme de donde estaba, sintiéndome más segura que nunca en toda mi vida.
- Te amo, Sabrina. Y amaré por siempre. Y no importa qué más pidas... Olvida tus