83. Demasiado tiempo
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—¡Juliette, está casa es increíble! —gritó Vic, el del medio, mientras prácticamente saltaba del coche y corría hacia la casa, donde esperaba Tomás
Julieta baja del auto junto con todos los demás y antes de que pudiera responder, sintió los brazos de Vic envolviéndola en un abrazo apretado. Stefan, con su habitual calma, salió después, caminando con paso firme y una sonrisa suave, pero llena de calidez.
—Por fin la consentida ha decidido dejarnos verla —bromeó Stefan, mientras se ac