45. La verdad
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Julieta logró comer la mitad del plato sin devolver nada, gracias al cielo por eso y luego Callum se ofreció a llevarla a casa y ella aceptó, el peso del anillo se sentía extraño en su mano.
“Debo acostumbrarme, está será mi vida ahora” se repetía una y otra vez.
Callum no dijo nada el resto del camino, ella se veía pensativa y no quería agobiarla más de lo que ya se veía.
—Ya llegamos —está vez fue Callum, quien la sacó de sus pensamientos.
—Lo siento, me distraje —contesta Julieta avergonz