265. Sobrevivir y ganar
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Julieta entró corriendo al hospital, con el corazón latiendo a mil por hora y las manos temblorosas. Apenas cruzó las puertas de la sala de emergencias, su mirada recorrió frenéticamente cada rincón, buscando a Marcelo.
—¿Marcelo Davis? —preguntó, casi sin aliento, al acercarse al mostrador de recepción.
La enfermera asintió y señaló una puerta al fondo.
—Está en la sala de recuperación, pero por favor, mantenga la calma.
Julieta apenas escuchó el resto de las palabras. Caminó con pasos