201. Visitas secretas
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Había pasado una semana desde que Callum Rutland cayó en coma, y la incertidumbre envolvía a todos los que lo conocían. Isabel, incapaz de ignorar el dolor que le causaba verlo en ese estado, había pedido un permiso indefinido en su trabajo. Julieta, consciente de lo que Callum significaba para Isabel, se lo otorgó sin dudarlo.
—No te preocupes por nada más que Callum, tú y tu bebé —había dicho Julieta.
Mientras tanto, Jonathan caminaba una línea peligrosa, desempeñándose como doble esp