107. ¿Y esa sonrisa?
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Presente
El ambiente en la iglesia estaba cargado de expectación. Todos esperaban ver el desenlace de lo que debía ser “la boda del año”. Famosos, miembros de la realeza y figuras de renombre internacional ocupaban sus asientos, mientras Brenda Rutland, sentada en la primera fila, contenía la furia tras la elegante máscara que debía mantener. Había algo que la enfurecía. Esa perra de Beaumont las pagará caro, pero no podía permitirse una escena.
Maximiliano llegó al lugar con el corazó