Cira estaba enfadada, y ese enfado se convirtió en vergüenza y rabia. Apretó los dientes y le reprendió en voz baja: —¿Entonces, me buscaste solo por, por esto?
Se sintió como si algo le hubiera golpeado, pensando de repente: ¿era esa su nueva táctica? Antes, él la había «acostumbrado» a él de manera dominante, forzándola a quedarse a su lado. ¿Ahora estaba utilizando un enfoque más suave? ¿La había vuelto a engañar?
Cira ya no lo quería, de ninguna manera, intentó apartarse de él.
Morgan la aga