La oscuridad de la noche fuera de la ventana era tan densa que no había un solo rayo de luz. El viento invernal, llevando consigo pequeños copos de Nieve, se colaba por las rendijas de la ventana, pero el ligero frío no lograba disipar la humedad y el calor dentro de la habitación.
Cira extendió un brazo blanco y delicado desde debajo de las mantas, intentando encender la lámpara de la mesilla.
El hombre volvió a presionar contra su espalda desnuda, besando su nuca. Cuando ella no pudo controlar