La empleada quedó sorprendida por un momento: —No pasa nada, todos estamos bien aquí.
Cira soltó un suspiro de alivio. Su madre acababa de someterse a una cirugía cardíaca y no debía sufrir sobresaltos. Apretó los labios y advirtió: —Últimamente, si recibes alguna llamada extraña, cuélgala directamente si te parece sospechosa. No aceptes cosas de remitentes desconocidos. Si notas algo extraño, llámame o llama a la policía directamente.
La empleada, asustada por su tono serio, tartamudeó: —Sí, sí