En el instante en que las palabras acabaron de pronunciarse, el hombro de Fermín fue agarrado por alguien. Antes de que pudiera voltear a ver quién era, ¡fue lanzado hacia atrás por esa persona!
Estaba completamente desprevenido, sus pasos vacilantes, y el jugo de soya que sostenía en sus manos terminó derramándose sobre él.
Aunque tenía varias capas de ropa y no se quemó, el derrame fue realmente embarazoso.
Fermín, con la punta de su lengua tocando su mejilla, levantó la cabeza y vio que la pe