Cira no entendía lo que Morgan quería decir.
¿Enviar una casa era una compensación, pero qué compensaba enviar flores?
Miró la tarjeta en sus manos. La palabra Vega estaba impresa, pero parecía que podía ver al hombre escribiendo su propio nombre a mano en esas letras mecánicas.
Ella había sido su secretaria y había visto innumerables veces cómo firmaba su nombre en contratos. Su letra era hermosa, fluida como las nubes y el agua, firme y vigorosa.
Durante el tiempo que más lo admiraba, no impor