Fermín todavía recordaba que en el crucero de la empresa, Cira llevaba un vestido tradicional modificado de color verde claro.
Con el cabello recogido, subió las escaleras con gracia, pareciendo una escena de marzo a lo largo de las orillas del río, donde las ramas de los sauces eran acariciadas por el viento.
De repente, sintió que su interés por ella probablemente comenzó desde ese momento.
Cira le dijo de manera sencilla: —Señor García, si va a pedir algo, es posible que haya confundido a la