Cuando Morgan bajó las escaleras y se subió al coche, dijo: —Regresa a Costa Bella.
El conductor entendió y lo llevó de vuelta.
Miró a Morgan por el retrovisor, notando una sonrisa leve en sus labios, algo que no estaba presente antes. Esto indicaba que la media hora que pasó con la secretaria López lo dejó satisfecho.
Con valentía, el conductor le preguntó: —Señor Vega, ¿la secretaria López regresará pronto a trabajar a su lado?
—Ay, no tengo ninguna otra intención, simplemente no lo entiendo.